... y llegas al final del libro. Y se acaba la taza de chocolate. Se hace un silencio. Todavía sigues inmersa en la atmósfera del libro, disfrutando del regusto de la historia, despertándote dulcemente del letargo que produce llevar varias horas de lectura. Ahora algunas de las secuencias que has visto, más que leído, en la novela, se agolpan en tu memoria. Sin ningún orden. Y no necesariamente las que más te han gustado. Te estiras dismuladamente, pues estás en un sitio público, acaricias con la mano derecha la cubierta del libro mientras lo sostienes con la izquierda. Lo miras, sonríes inconscientemente. Ahora, con algo más de orden, todo el argumento, toda la historia, vuelve a pasar por tu cabeza, como si vieras una película de cine mudo. Y lo saboreas. Y lo literario se diluye con la música de fondo, con el murmullo de una cafetería inaugurada recientemente pero en la que se siente el espíritu de la papelería/librería que fue ("Everest" creo recordar que se llamaba) y que le da un cierto aire bohemio. Y sientes como el Metro pasa bajo tus zapatos, y por el rabillo del ojo ves deambular a los coches, a los autobuses y a los peatones detrás de las cristaleras.
Así has pasado esta tarde de domingo, desdoblándote, viviendo, otra vida, evadiéndote de ti misma y de tu entorno, aunque para ello te hayas tenido que ir a esa calle de Madrid que te trae tantos recuerdos. Cuando lees, cuando consigues de verdad sumergirte en una novela a pesar de tu limitada capacidad de concentración, pierdes la noción del tiempo, o es que quizá el tiempo fluye de una manera distinta. Y cuando llegas al final de libro, te das cuenta de que tus lecturas, tus libros, son una herramienta que te sirven para controlar, algo, el paso del tiempo. O al menos para sobrellevarlo mejor.
Después de todo, quizá sea por eso por lo que te gusta tanto leer.
Así has pasado esta tarde de domingo, desdoblándote, viviendo, otra vida, evadiéndote de ti misma y de tu entorno, aunque para ello te hayas tenido que ir a esa calle de Madrid que te trae tantos recuerdos. Cuando lees, cuando consigues de verdad sumergirte en una novela a pesar de tu limitada capacidad de concentración, pierdes la noción del tiempo, o es que quizá el tiempo fluye de una manera distinta. Y cuando llegas al final de libro, te das cuenta de que tus lecturas, tus libros, son una herramienta que te sirven para controlar, algo, el paso del tiempo. O al menos para sobrellevarlo mejor.
Después de todo, quizá sea por eso por lo que te gusta tanto leer.

7 parrafadas:
El libro que he acabado hoy ha sido "Escenas de cine mudo", de Julio Llamazares, por si alguien tiene curiosidad. Recomendadísimo.
Me ha apetecido cogerme un libro y ponerme a leer ya mismo. Me encantan las sensaciones que transmites.
Es cierto, cuando terminas un libro te quedas un buen rato abstraída en el mismo. Yo creo que cada vez que terminas un libro se convierte en una parte más o menos grande o pequeña de ti. Yo creo que yo no sería la misma sino hubiera leído algunos libros. No es que te marquen y decidan tu destino, pero siempre te influyen de alguna manera. A lo mejor me extenderé sobre esto en mi blog (no creo).
Yo ahora estoy batallando con un libro en inglés,por eso de repasar un poco, pero no es lo mismo que leerlo en el lenguaje materno.
el principio ya me llamó la atención. y la verdad es que me ha recorrido un escalofrío el cuerpo cuando he visto que has escrito exactamente lo que hacemos, sentimos y pensamos cuando terminamos de leer un libro. Todo!! y por eso te doy la enhorabuena
Genial... me encanta esa sensación post-reflexiva que hay cuando terminas la última página y cierras el libro... Y buscas todo el lado filosófico que va más allá de la literatura misma del relato (al menos yo sí xD).
De verdad, lo describes perfectamente.
Lo escribí en caliente. Acabé el libro y me puse a escribir. Hacía tiempo que quería escribir sobre ese momento, pero pensé que lo mejor sería hacerlo nada más acabar algún libro.
jo, creo que voy a pasarme más asiduamente por tu blog :)
qué genial!
muaks
Publicar un comentario en la entrada