Si en el "Recapitulemos" año pasado decía que ese fue el año que más había leído, este año digo que me superado. He leído todavía más que el año pasado. Esto se ha debido no solo a que este año todavía haya tenido cinco semanas de vida Erasmus, sino también a algo con lo que el año pasado no contaba, a que iba a empezar a estudiar Teoría de la Literatura y Literatura Comparada este año. Es que lo que tiene "terminar" una carrera, que no sabes por dónde vas a seguir hasta el último momento, en que cambias de idea 1.082 veces. Bueno, siempre hay gente que lo tiene todo decidido, pero ese esos son los Famas, a los Cronopios no nos pasa eso. Pues lo dicho, que en octubre, cuando volví de Dublín, empecé las clases en la universidad, con todas las lecturas obligatorias que eso ha conllevado -y sigue conllevando-, además de haber seguido con el Club de Lectura. Es por eso por lo que este año he leído tantísimo, y al igual que hice el año pasado, voy a hacer una lista de los diez mejores libros que he leído este, o mejor dicho, de los diez que más me han gustado.
10 Escupiré sobre vuestra tumba, Boris Vian: Soy la primera sorprendida de que este libro esté entre los diez mejores, con lo mal que lo pasé leyéndolo, tan mal que pensé en no terminarlo. Es un libro que revuelve el estómago. Si está dentro de la corriente existencialista francesa, no nos ofrece el relato de un malo en primera persona con el que se puede llegar a empatizar o incluso a indentificarse, como es el caso de Mersault, sino la de un hombre con una conducta tan repulsiva que nos impide justificar su sed de venganza. O al menos esa es la interpretación que yo hago. Sin embargo, tiene algo que atrae. Quizá sea la valentía de Vian para escribir algo así como escribió, para demostrarnos que no es lo mismo algo estético, que algo bonito; que como decía Wilde, no hay obras morales o inmorales, sino bien o mal escrita. Sin duda, esta es una obra muy bien escrita. No obstante, no me atrevo a recomendarla.
9 El señor de las moscas, William Golding: Dudaba si meter en la lista este libro o el de 1984. Al final he optado por este, porque dentro de que este también sea, de alguna manera menos pura, ficción distópica, me llamó más la atención que el otro, que se parecía bastante a Un mundo feliz. Es otra novela de esas que ahondan en el propio ser humano, que pone en evidencia lo bueno, y sobre todo en este libro, lo malo. Debido a cuando fue escrito, en la posguerra de la II Guerra Mundial, también se ven alusiones a cómo las circunstancias van insensibilizando cada vez más a las personas.
8 La cantante calva, Eugene Ionesco: Fue buena idea gastar el último tercio de Sagres mientras leía esta obra. Un humor absurdo del que a mí me hace muchísima gracia ("Tomen un círculo, acarícienlo, y se hará un círculo vicioso"), que no se queda simplemente en el chiste, sino que es una crítica a la incomunicación y a la rutina de las relaciones de pareja.
7 Antígona, Sófocles: Porque la fuerza de las tragedias griegas, porque esa manera de sentir como si te fuera la vida en ello, nunca pasa de moda. A todos nos sigue llegando.
6 "Un destripador de antaño" y otros cuentos, Emilia Pardo Bazán: Era lo primero que leía de esta escritora, que es de lo mejorcito que ha habido en España, y que no consiguió entrar en la RAE por ser mujer. Aunque de la edición en la que tengo estos cuentos suyos, me han quedado algunos cuentos pendientes para el año que viene, he leído lo suficiente para saber que me gustan. Me gusta el reflejo que hace de la sociedad del momento (Se ve que sigo conservando algo de óptica de historiadora), me gusta como describe lo desagradable, lo atractivo del Naturalismo, siendo tremendamente crítica. En cierto modo, su técnica narrativa recuerda a la de Chejov, con algunos cuentos que sólo describen una determinada situación, sin principio sin final. Mis preferidos hasta el momento han sido Un destripador de antaño y Náufragas.
5 "Asesinos sin rostro", Henning Mankell: porque la novela negra es un género tan respetable como otro cualquiera, y porque hay grandes escritores de novela negra. Y lo más loable de esta obra no deja de ser que contradice una de las pegas más repetidas para desprestigiar a la literatura policíaca, de que el detective siempre está poco desarrollado y con muchas similitudes entre sí, pues nos encontramos ante un Kurt Wallander magníficamente construido, como el resto de personajes de la novela.
4 Historias de Cronopios y de Famas, Julio Cortázar: Un libro que te cambia la visión de la gente, que te hace poner a cada persona que conoces la etiqueta de Cronopio, de Fama o de Esperanza. Está muy bien para encontrar el encanto en lo que hacemos día a día.
3 Revolutonary Road, Richard Yates: Genial. Yates es capaz de hablarnos de los sentimientos sin que esto sea sinónimo de cursilería. Quizá sea algo dura en algunas ocasiones, pues la historia no deja de contarnos cómo una familia se viene abajo intentando luchar por sus sueños. Refleja perfectamente el miedo que nos da tanto no conseguir lo que más queremos, como conseguirlo. Es uno de los mejores libros que he leído nunca, de los que más te conmueven, con personajes tan humanos que es muy fácil identificarse con ellos, comprenderles. Porque así, leyendo sus vidas, te entiendes también a ti.
2 El cielo de Madrid, Julio Llamazares: Otro libro de Llamazares, ese autor al que puede ser que convenga no leer cuando se esté bajo de ánimos. Yo leí este libro en unos días especiales de este año, en los que a pesar de lo bien que me lo estaba pasando, era inevitable echar un poco de menos el cielo de Madrid. Habla de los cambios que conlleva el hacerse mayor, de cómo la juventud se va pasando. Quizá por eso me gustó tanto, porque lo leí en un momento en el que no paraban de cerrarse etapas y de abrirse otras nuevas.
1 Kafka en la orilla, Haruki Murakami: Ya dije todo lo que tenía que decir de este libro en "Sobre Kafka en la orilla". Solo añadiré que no he dudado en que este era el mejor libro de cuantos he leído este año.
Ya no tengo mucho más que decir. Espero que esta publicación no haya quedado muy redicha y animo a todo el mundo que se pase por aquí a que me diga cuáles han sido los mejores libros que han leído este año.
Feliz 2011. Y leed.
10 Escupiré sobre vuestra tumba, Boris Vian: Soy la primera sorprendida de que este libro esté entre los diez mejores, con lo mal que lo pasé leyéndolo, tan mal que pensé en no terminarlo. Es un libro que revuelve el estómago. Si está dentro de la corriente existencialista francesa, no nos ofrece el relato de un malo en primera persona con el que se puede llegar a empatizar o incluso a indentificarse, como es el caso de Mersault, sino la de un hombre con una conducta tan repulsiva que nos impide justificar su sed de venganza. O al menos esa es la interpretación que yo hago. Sin embargo, tiene algo que atrae. Quizá sea la valentía de Vian para escribir algo así como escribió, para demostrarnos que no es lo mismo algo estético, que algo bonito; que como decía Wilde, no hay obras morales o inmorales, sino bien o mal escrita. Sin duda, esta es una obra muy bien escrita. No obstante, no me atrevo a recomendarla.
9 El señor de las moscas, William Golding: Dudaba si meter en la lista este libro o el de 1984. Al final he optado por este, porque dentro de que este también sea, de alguna manera menos pura, ficción distópica, me llamó más la atención que el otro, que se parecía bastante a Un mundo feliz. Es otra novela de esas que ahondan en el propio ser humano, que pone en evidencia lo bueno, y sobre todo en este libro, lo malo. Debido a cuando fue escrito, en la posguerra de la II Guerra Mundial, también se ven alusiones a cómo las circunstancias van insensibilizando cada vez más a las personas.
8 La cantante calva, Eugene Ionesco: Fue buena idea gastar el último tercio de Sagres mientras leía esta obra. Un humor absurdo del que a mí me hace muchísima gracia ("Tomen un círculo, acarícienlo, y se hará un círculo vicioso"), que no se queda simplemente en el chiste, sino que es una crítica a la incomunicación y a la rutina de las relaciones de pareja.
7 Antígona, Sófocles: Porque la fuerza de las tragedias griegas, porque esa manera de sentir como si te fuera la vida en ello, nunca pasa de moda. A todos nos sigue llegando.
6 "Un destripador de antaño" y otros cuentos, Emilia Pardo Bazán: Era lo primero que leía de esta escritora, que es de lo mejorcito que ha habido en España, y que no consiguió entrar en la RAE por ser mujer. Aunque de la edición en la que tengo estos cuentos suyos, me han quedado algunos cuentos pendientes para el año que viene, he leído lo suficiente para saber que me gustan. Me gusta el reflejo que hace de la sociedad del momento (Se ve que sigo conservando algo de óptica de historiadora), me gusta como describe lo desagradable, lo atractivo del Naturalismo, siendo tremendamente crítica. En cierto modo, su técnica narrativa recuerda a la de Chejov, con algunos cuentos que sólo describen una determinada situación, sin principio sin final. Mis preferidos hasta el momento han sido Un destripador de antaño y Náufragas.
5 "Asesinos sin rostro", Henning Mankell: porque la novela negra es un género tan respetable como otro cualquiera, y porque hay grandes escritores de novela negra. Y lo más loable de esta obra no deja de ser que contradice una de las pegas más repetidas para desprestigiar a la literatura policíaca, de que el detective siempre está poco desarrollado y con muchas similitudes entre sí, pues nos encontramos ante un Kurt Wallander magníficamente construido, como el resto de personajes de la novela.
4 Historias de Cronopios y de Famas, Julio Cortázar: Un libro que te cambia la visión de la gente, que te hace poner a cada persona que conoces la etiqueta de Cronopio, de Fama o de Esperanza. Está muy bien para encontrar el encanto en lo que hacemos día a día.
3 Revolutonary Road, Richard Yates: Genial. Yates es capaz de hablarnos de los sentimientos sin que esto sea sinónimo de cursilería. Quizá sea algo dura en algunas ocasiones, pues la historia no deja de contarnos cómo una familia se viene abajo intentando luchar por sus sueños. Refleja perfectamente el miedo que nos da tanto no conseguir lo que más queremos, como conseguirlo. Es uno de los mejores libros que he leído nunca, de los que más te conmueven, con personajes tan humanos que es muy fácil identificarse con ellos, comprenderles. Porque así, leyendo sus vidas, te entiendes también a ti.
2 El cielo de Madrid, Julio Llamazares: Otro libro de Llamazares, ese autor al que puede ser que convenga no leer cuando se esté bajo de ánimos. Yo leí este libro en unos días especiales de este año, en los que a pesar de lo bien que me lo estaba pasando, era inevitable echar un poco de menos el cielo de Madrid. Habla de los cambios que conlleva el hacerse mayor, de cómo la juventud se va pasando. Quizá por eso me gustó tanto, porque lo leí en un momento en el que no paraban de cerrarse etapas y de abrirse otras nuevas.
1 Kafka en la orilla, Haruki Murakami: Ya dije todo lo que tenía que decir de este libro en "Sobre Kafka en la orilla". Solo añadiré que no he dudado en que este era el mejor libro de cuantos he leído este año.
Ya no tengo mucho más que decir. Espero que esta publicación no haya quedado muy redicha y animo a todo el mundo que se pase por aquí a que me diga cuáles han sido los mejores libros que han leído este año.
Feliz 2011. Y leed.

