martes, 8 de noviembre de 2011

El libro y quien lo escribe.

¡Sorpresa, Spotglisten!
Sé que lo último que podías esperar un día como hoy es que yo tomase la iniciativa de publicar en tu magnífico santuario. Pero la llave que me concediste sigue funcionando a las mil maravillas para darte de vez en cuando alguna sorpresa-deseo que agradable-y llenar una página más de tus Palabras para bibliófagos.
Es cierto que hacía tiempo que tenía reservados estos versos y esta sentencia en latín medieval, pues automáticamente me vienes tú a la cabeza leyéndolos. Me puedes acusar de toda alevosía, acometida ni más ni menos que hoy para pillarte desprevenida.

 
Quid est liber?
Liber est lumen cordis;
speculum corporis
uictiorum confussio;
corona prudentium;
diadema sapientium;
honorificentia doctorum;
uas plenum sapientia;
socius itineris;
domesticus fidelis;
hortus plenus fructibus;
archana reuelans;
obscura clarificans;
rogatus respondet
iussuque festinat;
uocatur properat
et faciliter obediens.
Explicit.



¿Qué es el libro?
El libro es lumbre del corazón;
espejo del cuerpo
confusión de vicios;
corona de prudentes;
diadema de sabios;
honra de doctores;
vaso lleno de sabiduría;
compañero de viaje;
criado fiel;
huerto lleno de frutos;
revelador de arcanos;
aclarador de oscuridades;
preguntado responde
y mandado anda deprisa;
llamado acude presto
y obedece con facilidad.
Fin.

Codex miscellaneus. Siglo XI. Toledo: Biblioteca Pública del Estado. Versión castellana de Manuel Cecilio Díaz y Díaz.

El oficio de escribir:
'Oh quam grauis est scriptura! Occulos grauat, renes frangit, simul et omnia membra contristat.'

'¡Qué cansado es esto de escribir! Se te cansa la vista, los riñones se te hacen polvo y acabas con todos los miembros entumecidos.'

Monje del siglo VIII. W. Wattenbach; Das Schriftwessen im Mittelalter, Leipzig, 1896, reed. Graaz, 1958, p. 283. Versión castellana de Vicente García Lobo.

Ambos textos obtenidos de: Fernando Regueras Grande y Hermenegildo García- Aráez Ferrer, Scriptorium. Tábara visigoda y mozárabe, Salamanca, 2001, p. 67.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Tragedia


Algo que sería mejor que nunca hubieras hecho, pero que no tenías más remedio que hacer te pone ante la disyuntiva de o lo terrible o lo fatal. Hay ocasiones en que no hay opción buena. Da igual que corras, que te escondas, que grites o llores. Allá tú si te engañas pensando que hay solución. Nadie abocado a un final trágico se libra de él. Ya se encargan de ello los dioses y el Destino.

(Canta el Coro)

En realidad, nunca tuviste elección. Quizá no pudiste tan siquiera poder elegir entre lo terrible o lo fatal. Tan cierto es que no eres merecedor de tu desgracia, que eres más bueno que malo, que los griegos aún no han inventado la culpa, como que no eres libre. Ni tú ni los otros. Ya deberías haber aprendido a vivir con ello. Tu suerte que declina, tus obras fracasadas, los planes de tu vida que resultaron errados no llores vanamente.

(Canta el Coro)

La situación es límite. La peor consecuencia de tus horas, y tus humores en efervescencia, van a acabar contigo llevándose además a más de uno por delante. Sólo es cuestión de que el Sol termine su ciclo diario. Ahora ya de lo único que debes preocuparte es de conservar la dignidad en tu caída, de que nunca nadie cuestione toda tu grandeza.

(Canta el Coro)

Tienes el consuelo de que el público nunca te verá flaquear, ni sangrar. Peor sería si tuvieras que morir en escena. Ellos no te verán yacer muerto. Se tendrán que conformar con su catarsis.

(Canta el Coro)



Hoy he estado leyendo la Poética de Aristóteles y es por eso por lo que se me ha ocurrido escribir sobre la tragedia (Y también porque tengo el blog abandonadísimo, claro). Es un género que me llama mucho la atención. Representa tan bien la esencia humana, más manifiesta en las situaciones extremas, y expone problemas tan vigentes en nuestra época, como en la que se escribieron o como antes de eso incluso. Es por ello que son universales, porque en obras maestras como Antígona y Edipo Rey siempre nos veremos reflejados, porque aunque sea a pequeña escala, todos tenemos nuestra tragedia.